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17

jul

La Cofradía de El Rico y la Congregación de San Juan Bautista El Degollado: Historia y Devoción desde el siglo XVIII

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Por José María de las Peñas Alabarce

Dada la cercanía a la cárcel real de la Compañía de Jesús, la cual se encontraba como sabemos en la calle de San Sebastián -hoy Compañía-; los antecedentes de esta Cofradía debemos buscarlo en la asistencia a los presos, que esta orden religiosa dedicaba, desde su fundación en esta ciudad. Tenemos el ejemplo de Sevilla, donde el P. Pedro León había llevado una gran labor de cristianización y asistencia a los presos. También Andrés Fernández de Córdoba había fundado en 1585 la “Congregación de la Visitación”.

Parece ser, que el impulsor de la Cofradía de la Cárcel, en Málaga, fue el P. Cristóbal Méndez de Cabrera sobre el año 1591, quien predicaba su misión en plena plaza pública, con la que convenció a personas piadosas para que le ayudasen a paliar las desgracias de los presos pobres. Su llamamiento fue secundado por las clases más pudientes de la ciudad y organizaron la Hermandad de San Juan El Degollado, siendo su cometido principal recoger públicamente limosnas para proporcionar a los reclusos alimentos, vestidos, auxilio espiritual a los condenados a muerte y, después, sepultura al cadáver.

Dos años después, redactaron unas Ordenanzas -en veinticinco capítulos-, fechadas el 1 de junio de 1593, aprobadas y confirmadas por el obispo García de Haro.

Dichas Ordenanzas establecían, en primer lugar, su denominación: “Cofradía de la Cárcel, intitulada de la Degollación de San Juan Bautista”, estableciendo el número máximo de sus integrantes en 24 cofrades.

Al final del texto, el obispo afirmaba haber visto las Ordenanzas, contenidas en veinticinco capítulos, las cuales habían confeccionado, con su permiso, los hermanos de la Cofradía de la Cárcel de la advocación de San Juan que estaba sita en la Compañía de Jesús, “que nuevamente se ha fundado y por parte de los dichos hermanos fue pedido y suplicado a su Señoría las aprobase y confirmase”.

En un principio, tenían su sede en la parroquia de San Juan, aunque las Juntas la hacían en el Colegio de la Compañía de Jesús, por ser su fundador un jesuita.

Con el objetivo de buscar financiación para poder continuar con su ayuda a los presos, la Hermandad solicitó permiso al Consejo del reino, para que se le concediese el privilegio exclusivo para tener reñidero de gallos y otros juegos en los sitios públicos, durante los años 1800-1806; y que se le señalasen éstos en esta ciudad. Era una manera más de conseguir financiación.

Desconocemos, con exactitud, cuándo se disolvió la Cofradía de la Cárcel, pero tenemos constancia, por dos documentos, de que en 1832 todavía permanecía muy activa. De fecha 31 de octubre de 1831 es el primer documento, una carta Hermandad, por la cual se reconocía como hermano de la “Real Congragación del Señor San Juan Bautista con título de su Degollación” a Francisco Estrada, por el que se compromete al “mantenimiento, curación y asistencia de los pobres encarcelados…”, siendo Hermano Mayor Vicente González Moreno. Firmada por el General González, Gobernador de Málaga.

El segundo documento es una nómina de hermanos de dicha Cofradía, fechada el 1 de abril de 1832. Entre otros, destacaremos a los “Hermanos contribuyentes”: Salvador Barroso y Félix Torriglia, Hermanos Mayores; Manuel Agustín Heredia, Cristián Scholtz, Miguel Crooke, Conde de Mollina, Juan y Martín Larios, Guillermo Rein, Juan Giró, Domingo de Orueta y, sólo una mujer, Ana Hinojosa de Quiróz.

“Hermanos titulares”: Juan Rute, Alcaide de esta Real Cárcel; Rafael Briz, dona generosamente las medicinas para los pobres enfermos. Francisco Estrada, José Salamanca, médicos; Juan Fernández, cirujano, Antonio del Castillo Fragua, secretario de la Cofradía y de esta Ilma. Ciudad.

Según Narciso Díaz de Escovar -en el artículo antes mencionado-, desde el año 1831, la Cofradía, ostentando el título de Real, permaneció bajo el amparo de los gobernadores. Los títulos de hermanos eran visados por el Ayuntamiento y registrados en Secretaría. Y finalizaba diciendo: “Debió quedar disuelta esta Cofradía hacia el año 1835, pasando sus rentas a la Ciudad”.

Como prueba de esta última afirmación, el enunciado de otro documento, nos informa: ”Propiedad del caudal que perteneció a la extinguida Hermandad de San Juan Bautista Degollado y, en aquel año de 1854 estaba a cargo del Ayuntamiento”. Seguía una amplia relación de las personas, las cuales habían realizado donaciones en diferentes fechas. Después de la expulsión de los jesuitas, la Hermandad se trasladó, en primer lugar, a la iglesia de los Mártires y, con posterioridad a la de Santiago, donde también se había trasladado la Cofradía del Rico, después de la Desamortización de Mendizábal en 1835, que alcanzó el Convento de San Luis El Real de los franciscanos.

Por lo tanto, podemos pensar, puesto que muchos de los hermanos de la Cofradía de los Pobres, lo eran también del Rico, al desparecer la primera, se integraron en esta última. Además, desde que la imagen de Jesús el Rico, estableció la costumbre de parar frente la puerta de la prisión y bendecir a los reclusos con su brazo articulado, la Cabeza de San Juan Degollado iba en el trono de Jesús en la procesión de Semana Santa.

La primera referencia de prensa que encontramos sobre el acto de liberación de un preso, por la Cofradía de Jesús el Rico, data del 1 de abril de 1866, publicada en el Avisador Malagueño.

Hasta años después, no volvemos a tener noticias de la imagen de San Juan Bautista El Degollado, cuando, el 5 de diciembre de 1927, el Director de la Prisión Provincial de Málaga, Mariano Nieto Esteban, da una entrevista a la revista Vida Gráfica, en la que cuenta el trabajo de investigación que había llevado a cabo sobre la vinculación que existía entre la Cofradía de Nuestro Padre Jesús El Rico y la citada Cabeza del Santo Titular. Su objetivo era resucitar la Real Congregación de San Bautista en su Degollación desaparecida a mediados del siglo XIX, con la ayuda de la Hermandad de El Rico para la creación de un Patronato de Pro Presos y Liberados

Leyenda de presos, El Rico, San Juan El Degollado

Revista Vida Gráfica, 5 de Diciembre de 1927

Por su interés transcribimos el artículo titulado:

Leyenda de Presos: Jesús El Rico y la Cabeza de San Juan Bautista. Un robo místico

Fue durante el reinado de Carlos III. Asomados a las rejas esperaban con ansia la llegada de sus santos predilectos. Aguardaban con impaciencia las horas… Las horas se hacían interminables y el Rico idolatrado no llegaba. Extrañados de la tardanza y viendo que se acercaba la noche, que serían encerrados en sus dormitorios y no podrian adorar al Jesús de sus amores, rogaron a uno de sus guardianes fuese a la iglesia y averiguase la causa de la tardanza de la procesión; al llegar aquel encontró junto al trono al Hermano Mayor con otros hermanos los que le manifestaron que no pudieron salir porque no había hombres que lo llevasen, de los contratados para conducir las andas habían bastantes enfermos y algunos habían muerto debido a la epidemia que asolaba a la ciudad, y no había medio de sacar la procesión si Jesús “El Rico” no hacía un milagro.

Llegó a la prisión el guardian y dio la noticia al Alcaide y éste a los presos y el fervor que la Santa Hermandad de San Juan “El Degollado” había sabido infiltrar en el corazón de aquellos desdichados produjo sus efectos y El Rico hizo el milagro.

Los presos protestaban y gritaban; ¡El Rico no se queda en la iglesia! ¡Sus hijos mas humildes le sacarán y le pasearán triunfante por las calles de Málaga! ¡Viva Jesús “El Rico” ¡Vamos corriendo!. El Alcaide quiso contenerlos y no pudo, lo arrollaron. No tenga Usted cuidado dijo el que parecía el baratero, ni uno sólo faltará; después de la procesión, todos vendremos y desgraciado el que intente fugarse porque le sacaremos hasta del centro de la tierra si allí se esconde. Atropellaron al guardián del rastrillo y salieron corriendo; no quedó en la Prisión más que un pobre infeliz que, tendido en un rincón, padecía los preludios de una grave enfermedad . Uno de los últimos en salir se dirigió al enfermo y le preguntó ¿Y tú no vienes? ¡No! le respondió, estoy enfermo y no puedo moverme. ¡Pués no te apures le replicó, yo te traeré la Cabeza del Bautista para que te pongas bueno.

Llegaron a la iglesia y todos se disputaban la gloria de llevar las andas, encendieron las luces para iluminar donde llevarían a Jesús El Rico, aquellos que no consiguieron puesto en los tronos cogieron los atributos y faroles de la Cofradía y otros con cirios alumbraban.

Salió Jesús “El Rico” de la iglesia, atronadores vivas, vítores y saetas de aquella turba que pasaba de doscientos, algunos de los cuales estaban sentenciados a penas de galeras y a otros, sin sentenciar, se les pedía la pena de muerte, iba majestuoso, triunfal, esplendoroso.

Recorrieron el itinerario más largo que jamás atrevióse ninguna procesión; en la Cárcel dieron frente a la puerta y allí estuvieron largo rato.

Entraron y sacaron en brazos al enfermo que recibió la bendición de Jesús “El Rico” y animado con este consuelo, o quizás por milagro, pudo volver al lecho por su propio pié.

Siguió el camino que sus portadores quisieron y lo reintegraron a la iglesia después de pasearlo por todas partes. Dejaron al amado Jesús en el Templo y todos se fueron a la Cárcel.

El Alcaide hizo un recuento, faltaba uno y, cosa rara, el que faltaba era un preso de escasa importancia.

El Baratero dijo al Alcaide: Déjeme usted salir a mi y a este, señalando a otro, que antes de media hora ese que falta está aquí… y no lo había terminado de decir cuando entraba uno por la puerta del dormitorio y decía: No es preciso; presente el que falta. ¿Cómo has tardado tanto? le preguntaron. Porque le prometí al enfermo la Cabeza de San Juan Bautista y aquí está dijo, presentándola, la saqué a oscuras para que no me viesen los hermanos de la Cofradía que se quedaban en la iglesia y tuve que esconderme debajo del trono hasta que se fueron.

Después de besarla con efusión el enfermo la colocaron en el altar de la Capilla de la Cárcel, con ánimo sin duda de devolverla a la iglesia; pero nadie se ocupó de ello; los hermanos de la Cofradía hicieron mil investigaciones para averiguar el paradero de la Cabeza y su ladrón; pero lo que menos pudieron sospechar es que estaba en la Cárcel.

El Corregidor tuvo noticia de la ocurrencia extraordinaria y lo participó al Monarca, Carlos III, entusiasmado, dictó una pragmática concediendo a la imagen de Jesús “El Rico” el privilegio de que siempre que saliese a la calle en Semana Santa y visitara la Cárcel, libertase un preso, y así viene ocurriendo desde entonces.

Congregación San Juan Bautista, El Degollado, El Rico, Málaga

 Finalizada la entrevista, el Director de la Cárcel presentó sobre una tosca bandeja la Cabeza de San Juan Bautista en su Degollación, la cual había sido custodiada por el Cuerpo de Prisiones durante muchos años -en la capilla diminuta y modesta, la cual estaba situada en el muro de la izquierda de la prisión-, tras la desaparición de la Cofradía de San Juan Bautista Degollado en 1835. Gracias al Director del Centro Penitenciario, la Cofradía del Rico pudo recuperar de nuevo esta Cabeza.

5-12-1927, Vida Gráfica, El Rico, El Degollado, San Juan Bautista

Capilla de la Prisión Provincial de Málaga , diciembre de 1927

Al año siguiente de 1928, el Director de la Prisión Provincial de Málaga, Mariano Nieto, siendo consciente de la situación tan deplorable que existían en las cárceles, hizo posible que el 31 de Diciembre de ese año, se constituyera una Junta Directiva del Patronato Pro Presos y Liberados, con arreglo al R.D. del 20 de Septiembre, con el fin de ayudar al Estado en su labor penitenciaria de readaptación del recluso delincuente y, asimismo, preservar al liberado, ofreciéndoles medios de vida, y ejerciendo cerca de él tutela y protección, para que no reincidiera en sus delitos. En cierto modo, esta labor era la que ejercía, en siglos anteriores, la Cofradía de los Pobres de la Cárcel: San Juan Bautista El Degollado.

La mencionada Junta estaba integrada, entre otros, por: Mariano Nieto Esteban, Director de la Cárcel; Antonio Baena Gómez, Hermano Mayor de la Hermandad de la Sangre; Fernando Laffore y González de la Rasilla, Hermano Mayor de la Hermandad de Jesús el Rico; Enrique de la Blanca, Rafael Pérez-Bryan, Teresa Azpiazu -en aquellos años concejal del Ayuntamiento-, Marquesa de Blanco-Hermoso, Clara Gross de Bolín, etc.

Se imprimió, incluso, un Boletín de suscripción del mencionado Patronato, con el objetivo de conseguir suscriptores que pagasen al mes, como mínimo, una peseta o bien pagando por adelantado la anualidad que tuviera a bien asignarse.

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Grupo de presos trabajando en el patio de la cárcel

Una vez enterada la Cofradía de El Rico donde se encontraba la Cabeza de San Juan Bautista El Degollado, se formó una Comisión para visitar al Director de la Prisión e informarle de las intenciones que tenía la Hermandad al respecto. Terminada la reunión con el Director de la Prisión, la Hermandad convocó una Junta de Gobierno para el día 19 de Enero de 1929, en donde se informó debidamente de todo lo ocurrido.

Por su interés trascribimos parte del Acta donde se recoge dicha visita y acuerdos

En la ciudad de Málaga a los diecinueve días del mes de Enero del año mil novecientos veintinueve se reunieron en la Sacristía de la Parroquia de Santiago los señores que al margen se expresan: Preside, Manuel de la Cruz (Teniente Hermano Mayor). Asistentes: José González D. de Heredia, Francisco Peña Jiménez, Miguel Barrionuevo, José Pinazo García, Manuel Álvarez Maese, Enrique de la Cruz, Manuel Caro Sánchez, Francisco Briales y Alfonso Pinazo García (Secretario), para celebrar Junta Directiva de esta Real Hermandad y siendo las diez y treinta de la noche, hora fijada en la convocatoria ocupó la Presidencia el Teniente Hermano Mayor, Manuel de la Cruz Rodríguez el cual declaró abierta la misma.

En uno de los puntos del día se dio cuenta de la visita hecha al Director de la Cárcel para indagar datos relacionados con la Cabeza de San Juan, que según tradición es propiedad de esta Hermandad y que está depositada en la Cárcel. En la entrevista fueron confirmados estos datos por el Director Mariano Nieto, el cual a requerimiento de la Comisión de la Cofradía de El Rico se ofreció bajo recibo firmado a prestar la Cabeza para poderla sacar este año en la procesión como se le había solicitado. La Presidencia hace un historial relacionado con el origen de dicha efigie y dice que teniendo el propósito varios señores de la Junta de revivir todo lo antiguo que con la Hermandad se refiere habiendo pensado que la Cabeza de San Juan fuese este año en la procesión transportada por el mismo preso que el Señor libertara, pues parece que según tradición que dicha Cabeza fue llevada a la Cárcel por los mismos presos que sacaron al Señor en el año que el Rey Carlos III concedió a esta Hermandad la Real Cédula de liberación de un preso en la noche del Miércoles Santo, A esta pretensión de los señores que así lo desean se adhirió la Junta acordándose por tanto aprovechar el ofrecimiento del Director de la Cárcel y sacar en procesión la Cabeza de San Juan Degollado reintegrándola a la Cárcel al día siguiente de la procesión. También da cuenta de la buena disposición en que se encuentra el Director de la Cárcel, para gestionar directamente cerca del Presidente de la Audiencia y del Juez de Instrucción la liberación de algún preso de más consideración que los años anteriores ha sacado Nuestra Sagrada Titular y que él cree podrá conseguir. A continuación la Presidencia dio cuenta de haberse constituido en Málaga un Patronato para la protección de los presos organismo no oficial y que lo integran el señor Cura Párroco de los Mártires, el señor Presidente de la Audiencia y el señor Director de la Cárcel y que estos señores han tenido la atención de nombrar Vocal Nato de dicho Patronato por su calidad de Hermano Mayor de esta Real Hermandad de El Rico (Fernando Mª Laffore y González de la Rasilla) por su relación e historial para con los presos por su privilegio de dar libertad a uno de ellos en la noche del Miércoles Santo. Se acuerda quedar enterado y agradecer la atención manifestándole así esta Hermandad a dicho Patronato cuando oficialmente sea comunicado dicho nombramiento.

Pide la palabra Manuel de la Cruz y dice que como el nombramiento a que antes se hace referencia ha sido gestión del Director de la Cárcel y de todos es sabido el mucho interés que en todos momentos pone este señor en todo lo que se trate de nuestra Hermandad, propone que por el Hermano Mayor se le haga una visita para agradecerle todos los servicios que a la Hermandad presta. Así se acuerda y la Presidencia promete ir a verle para cumplir lo acordado. 

Firma el Acta el Teniente Hermano Mayor Manuel de la Cruz Rodríguez y el Secretario General Alfonso Pinazo García

Petición de la Cabeza de San Juan Bautista “ El Degollado”

Una carta del Hermano Mayor de la Cofradía del Rico comunicando había recibido del Director de la Cárcel, la Cabeza de San Juan Bautista El Degollado, para exhibirla en los actos que celebraría la Hermandad los días 1, 2 y 3 de Marzo de 1929, comprometiéndose a devolverla el día 4 del mismo mes.

San Juan El Degollado, El Rico, Málaga

28 de Febrero de 1929

Solemne Triduo en la Iglesia de Santiago

La Cabeza de San Juan “El Degollado” cedida por el Director de la Cárcel de Málaga, Mariano Nieto Esteban, a los pies del Nazareno de “El Rico”.

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Capilla del Rico. Iglesia de Santiago, del 1 al 3 de Marzo de1929

A principios de la década de los años 40 del pasado siglo XX, donan la Cabeza de San Juan Bautista el Degollado al Museo Provincial de Málaga

El autor de la Cabeza era anónimo malagueño, segunda mitad del XVIII. La imagen de madera dorada y policromada, con unas medidas de 0,16 x 0,29 x 0,20 m. La titularidad es del Museo de Málaga. Depósito del Ministerio de Educación y Cultura. La obra fue restaurada en 2009 por el Museo de Málaga; la intervención consistió en limpieza y consolidación.

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San Juan El Degollado, El Rico, Málaga

En 1981, la Cofradía pretende recuperar de nuevo la tradición de procesionar la Cabeza de San Juan Bautista El Degollado en el trono de Nuestro Padre Jesús El Rico

San Juan El Degollado, Málaga, El Rico

13 de Marzo de 1981

Este préstamo se reanudó el año 1997, gracias a las gestiones que realizó -ante el Ministerio de Cultura-, el entonces Teniente Alcalde Concejal de Cultura, Antonio Garrido Moraga, quien consiguió que, a partir de ese momento, la Cabeza de San Juan Bautista, fuese procesionada, el Miércoles Santo, a los pies de Jesús el Rico.

San Juan, El Degollado, Málaga, El Rico

Sur, 18 de Marzo de 1997

Acta de entrega de la Cabeza de San Juan Bautista El Degollado, 26 de Marzo de 1997

 El Rico, San Juan, El Degollado, Málaga

13 de Marzo de 1981

Semana Santa de 1997

Después de 68 años, volvió la Cabeza de San Juan Bautista El Degollado a estar a los pies de Nuestro Padre Jesús “El Rico” (1929-1997). En la actualidad sigue procesionando.

El Rico, San Juan, El Degollado, Málaga

Miércoles Santo, 26 de marzo de 1997

 

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Escrito por Cofradia El Rico|Blog del Archivo|0 comentarios

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