El Rico, albacería

 ¿Cómo definir la figura del albacea?

Para exponer y precisar lo que esta persona es y lo que significa su trabajo en la cofradía, se necesitarían muchas hojas.

El diccionario dice refiriéndose a este vocablo: “Albacea: persona encargada por el testador o por el juez de cumplir la última voluntad y custodiar los bienes del finado”.

Aquí, en nuestra tierra, en la vida de cada hermandad, se define de la siguiente manera:

-Albacea: persona que forma parte de la junta directiva de una hermandad. Alma y vida de la cofradía, al cual le están encomendadas todas las tareas difíciles, tales como: arreglo de altar, reparto de flores, limpieza de candelabros, reparto de túnicas, cultos, pedidos de cera, envío al cerero de la cera sobrante, pedidos de incienso (de que mejor huela), encargo de convocatorias para quinarios, triduos, novenas o besamanos, reparto de estas mismas por las distintas iglesias y parroquias de la capital y lugares públicos, inspección y arreglo de los armarios, baúles, cajones y vitrinas en donde se guardan todos los enseres que posee la cofradía.

El albacea debe ser de espíritu abnegado y sacrificio continuo para llegar siempre el primero y marcharse el último. Unido a su espíritu de sacrificio debe tener también buen humor para aguantar al cofrade que solo aparece por la hermandaduna vez al año y le critica las velas mal puestas, o las flores que no están sobre el altar.

Este hombre o mujer es el encargado de todas estas cosas y muchas, muchísimas más, que harían interminable su descripción.

El albacea es esa persona que cuando se muere y entra en el cielo, le tienen preparado entre “su Cristo” y “su Virgen” el mejor paraíso. Anda, hijo -le dirán- siéntate un ratito, que vendrás cansado.

Por Lola Carrera, “El Nazareno Verde”

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